Uno de los puntos débiles de las fotografías es que son imágenes estáticas que no proporcionan ningún nivel de interactividad. Aunque tenemos opciones como la fotografía 360º para convertir a las fotografías en elementos más interactivos, no todos los tipos de fotografías son susceptibles de tomarse como una fotografía 360º.

Un ejemplo claro son las fotografías de bodegones, donde la composición y la posición de la cámara resulta clave para una toma perfecta, y por tanto convertirla en 360º nos hará perder la magia de la composición, o implicará un sobresfuerzo impresionante para conseguir resultados adecuados.

En este tipo de situaciones, podemos conseguir tomas interactivas si utilizamos otros enfoques. Gracias a herramientas como ThingLink, podemos aportar un gran nivel de interactividad a cualquier tipo de toma, permitiendo compartir las imágenes en redes sociales desde dentro de la propia fotografía, mostrando detalles de los productos, enlaces a las fichas de los mismos, etc.

Para poder comprender el potencial de este tipo de herramientas, podemos ver el siguiente ejemplo de OliviaPalermo, donde se muestra una composición de productos, con enlaces a páginas de compra de los mismos.



También podemos ver ejemplos interesantes en Esquire, como este bodegón mostrando una selección de perfúmenes:



Ikea también se ha animado a utilizar imágenes interactivas, con resultados más que interesantes:



Y un último ejemplo, con una selección de regalos para periodistas:

Como se puede ver en los ejemplos, este tipo de imágenes nos ofrecen infinitas posibilidades, tanto para una tienda online, como para medios o blogs que quieran monetizar utilizando el modelo de afiliación.