Es cada vez más popular encontrarnos con modelos de suscripción en la venta online y con todos tipo de productos que te imagines: moda, alimentación, belleza…

¿En qué consiste ésto? Pues muy sencillo: se trata de que el cliente acepta pagar una cantidad fija (semanal, mensualmente…) a cambio de que se le envíen productos a casa con cierta periodicidad. Dichos productos pueden ser escogidos por él o seleccionados por la empresa. Muchas veces se trata de productos de diferentes marcas, los cuales usan como reclamo comercial este tipo de venta online por suscripción para publicitar novedades o promover el que clientes no habituales de las marcas prueben sus productos.

Vamos a poner como ejemplo Degustabox (foto de encabezamiento). Se trata de un eC0mmerce de suscripción que envía mensualmente a sus suscriptores una caja con 15 productos de alimentación por unos 15€ mensuales, lo cual le supone pagar mucho menos por estos productos que lo que le costaría en un supermercado. Las marcas de alimentación que participan comercialmente en Degustabox tienen una gran oportunidad para dar a conocer sus productos a nuevos clientes potenciales (el usuario rellena un perfil con sus preferencias alimentarias, información que sirve a Degustabox para hacer llegar a las marcas) y dichos clientes son felices probando cosas que no suelen comprar y a mejor precio. Además cuentan con el factor sorpresa, ya que no saben que productos les vendrá en su caja mensual.

Como vemos con el caso de Degustabox, lo que venden los modelos de suscripción son más experiencias que productos. Y esto se repite en la mayoría de las tiendas online de este tipo. De hecho no es algo nuevo a raíz del surgimiento del eCommerce, ya viene de antes cuando los clubes de productos eran algo habitual, sobre todo en productos como el vino. Por ejemplo, Vinoselección lleva décadas ofreciendo a sus suscriptores la opción de elegir por ellos qué vinos enviarles a casa cada cierto tiempo.

Por ello, al hablar de fotografía para eCommerce de suscripción estamos hablando de fotografías que promuevan al cliente esa sensación de que estará comprando experiencias. ¿Cómo conseguimos esto? Todo dependerá del tipo de producto al que nos refiramos.

En el caso de la moda, lo que mejor funciona para promocionar el conjunto de productos que traen las cajas tanto en web como en redes sociales, son los bodegones cenitales o Knolling, ya que consiguen llamar muy bien la atención de los consumidores. La verdad es que se pueden hacer cosas muy chulas en este aspecto, sobre todo cuantos más productos traiga la caja.

cajas suscripcion

Hasta Adidas se ha apuntado recientemente a la moda de las cajas de suscripción. Le han puesto de nombre Adidas Avenue A editions y se envían trimestralmente, con los productos adecuados para cada estación. Pero de momento este servicio no está disponible en España.cajas suscripcion adidas

En el caso de la alimentación, como ya hemos podido ver antes con Waynabox, las fotografías giran más en torno a situar la caja en un entorno, vendiendo así la experiencia del momento y el lugar en el que ser disfrutados los productos de la caja/cesta. También hay otro tipo de empresas que lo que hacen es ofrecer los ingredientes para hacer recetar, como es el caso de Buyfresco.

También el packaging puede suponer un gran plus para los productos de alimentación y bebida. cervezas suscripcion En el caso de las cajas de productos de belleza (cosméticos y demás), como es el caso de Birchbox, cada detalle cuenta a la hora de entrar por los ojos de las potenciales suscriptoras, por eso ellos cuentan hasta con el diseño del packaging como experiencia fundamental. birckbox ecommerce suscripcion ¡Incluso mascotas tampoco se quedan atrás a la hora de poder disfrutar del modelo de ecommerce por suscripción!

En definitiva, como dijimos al principio, hay de todo tipo de cajas de suscripciones y para todos: bebes, niños, parejas, etc. Esto se ha extrapolado incluso al turismo, como es el caso de Waynabox, que trata de que por 150€ el comprador tiene vuelos y hotel para un fin de semana. Aquí se vuelve esencial vender la experiencia al ser un intangible.